¡Ay, que me come!

69,00 

Con su flotador de patito y la mirada llena de sorpresa. Porque para un niño, un pequeño cangrejo es el comienzo de una gran aventura marina disfrutando de las olas y los tesoros que regala el mar. Una pieza que irradia la alegría y la inocencia de las vacaciones bajo el sol.

Alto: 18 cm

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